El dogma de la Asunción de la Virgen

La Asunción, un dogma relativamente reciente.

José Mª Cámara Salmerón – Fotógrafo y cofrade

“Y que digan lo que quieran, con la verdad nadie puede Y el que piense lo contrario que equivocado se tiene porque eres tu Madre Asumpta, la devoción que más mueve a la Iglesia le das nombre, al Ser Su Reina y Señora Niños, mujeres y hombres ante tus plantas te imploran.” Abraham Pablos Medina

Si al cristiano hay algo que nos diferencia es, siempre, el creer en aquello que se escapa de la razón. Creemos en acontecimientos y dogmas que si le aplicáramos la razón, o quizás la filosofía, sería imposible de creer en ellos; pero en eso reside, en gran parte el ‘’ armazón’’ del cristianismo. Creemos en lo que la razón no entiende, pero el corazón sí. Creemos por convencimiento y por convicción en una serie de dogmas de Fe.

Dormición de la Virgen, obra del calasparreño Juan José Páez para Bullas © Fco Nortes

Ser cristiano, como bien he dicho anteriormente, es creer en el corazón por encima de la razón. Creemos en Cristo, y por tal motivo no tenemos duda sobre ninguno de sus acontecimientos clave, pero somos muchos los que llegamos a Cristo siempre por María. A Jesús por María se suele decir en tierras andaluzas, y para creer en María hace falta creer en una serie de dogmas que hacen de la devoción a la Virgen María una devoción de Fe y plenamente dogmática, en la más extensa amplitud de la palabra. Creer en la Santísima Virgen María es creer principalmente en dos dogmas de Fe, uno tan español como es el de la Inmaculada Concepción de María y otro en el de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos. Este último dogma, es el motivo de este artículo que ve la luz a escasos días de que la Santa Iglesia celebre la Asunción de María.

Procesión de la Patrona de Elche, con los Apóstoles y judíos, en la mañana del 15 de agosto © Fco Nortes

Poblaciones alicantinas como Elche, Guadalest o la Torre de la Horadada, entre otras tantas, celebran este dogma con gran devoción y Fe. Especialmente el pueblo ilicitano cuida y vive con esmero y emoción estos días en torno a la celebración del Misteri d’Elx. Un drama litúrgico dividido en dos partes: La Vesprá y la Festa. En estos dos actos tiene lugar la representación del sepelio, la asunción de la Virgen a los cielos, tanto en cuerpo como en alma, y su posterior coronación como Reina de la creación en la Festa. Obviando la propia historia de la llegada de la imagen a Elche y la propia celebración del Misteri, vivió un gran auge gracias a la promulgación del dogma asuncionista el 1 de noviembre de 1950 por el Papa Pio XII. Así, en la constitución apostólica  Munificentissimus Deus escribía: ‘’Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial. ‘’ Además, otros estamentos eclesiásticos nos hablan de este dogma y nos dan elementos para sustentar nuestra creencia en dicho dogma. Así, el Papa Pablo VI escribió: “Nuestra aspiración a la vida eterna parece cobrar alas y remontarse a cimas maravillosas, al reflexionar que nuestra Madre Celeste está allá arriba , nos vé y nos contempla con su mirada llena de ternura”. (Discurso 15-VIII 1963), mientras que, por otro lado, el Concilio Vaticano II dice: “La Madre de Jesús, de la misma manera que, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es imagen y principio de la Iglesia que había de tener su cumplimiento en la vida futura, así en la tierra precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el día del Señor”. (Const. Dogm. Lumen gentium, n.68; cfr. Sacrosanctum Concilium, n.103)

Como vemos en líneas anteriores, y pese a su cercanía en el tiempo, puesto que no hablamos de un dogma de siglos pasados, como el de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, que fue promulgado en 1854 por el Papa Pio IX, nos encontramos ante un dogma plenamente arraigado en el sentir del pueblo español; representado con mayor transcendencia en las ciudades de Elche y Cantillana, por destacar, quizás, los dos mayores focos asuncionistas de nuestro país.

Con la celebración de este dogma mariano, el calendario comienza de nuevo a regalarnos grandes fechas para todas aquellas personas que tenemos a María como Alfa y Omega de nuestras vidas. Pronto tendremos a María en la bella advocación del Santo Rosario. Pero mientras, vivamos en la intimidad de nuestros corazones y conventos, donde está muy arraigada la celebración de este dogma de Fe, la Asunción de la Santísima Virgen María en cuerpo y alma a los cielos. Y, por supuesto, y tal y como dice la constitución apostólica  Munificentissimus Deus: ’’ tenemos la esperanza de que creer en la Asunción corporal de María al cielo hará que nuestra fe en nuestra propia resurrección sea más fuerte y más eficaz’’.

– Galería fotográfica –
La Asunción de la Virgen en la Diócesis de Cartagena. Imágenes © Fco Nortes

Bibliografía:
Pablos, A. (2020) XXXV Pregón de las Glorias de la Asunción de Nuestra Señora en Cuerpo y Alma a los cielos. Cantillana. www.asunciondecantillana.es. Recuperado de http://www.asunciondecantillana.es/images/pregones/pregon-20.pdf

Cabrera, S. Asunción de la Santísima Virgen María. Dayton. https://udayton.edu/ Recuperado de https://udayton.edu/imri/mary/es/asuncin-de-la-santisima-virgen maria.php#:~:text=En%20el%20a%C3%B1o%201950%2C%20el,cielo%20en%20cuer
po%20y%20alma


Pio XII. Constitución apostólica del Papa Pio XII. Municificentissimus Deus, defendiendo el dogma de la Asunción. Roma. http://w2.vatican.va/ Recuperado de http://w2.vatican.va/content/pius-xii/en/apost_constitutions/documents/hf_p- xii_apc_19501101_munificentissimus-deus.html


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